Un día, Dragón acudió al Escorpión y dijo: "He visto cómo engañaste a Ki-Rin." Y Escorpión asintió. Dragón continuó: "He visto cómo engañaste a León." Y Escorpión asintió. Dragón continuó: "He visto cómo engañaste a Grulla." Y el Escorpión asintió. Dragón continuó: "Estaba allí cuando engañaste a Cangrejo." Y Escorpión asintió. Dragón continuó: "Y sabía lo que harías a Fénix."
Y Escorpión dijo: "Y te quedaste quieto y no hiciste nada."
Y Dragón no tuvo nada más que decir.
Y Escorpión dijo: "Y te quedaste quieto y no hiciste nada."
Y Dragón no tuvo nada más que decir.
("La Senda del Escorpión". Ed.: La Factoría de Ideas)